Esta imagen describe muy bien la obra. Teatro del absurdo: Esperando a Godot (en francés: En attendant Godot). Vladimir y Estragón, sentados, esperando, hablando y esperando. ¿A Quién? A Godot pues, a quién más...
Fue escrita por Samuel Beckett en los 40's, pero fue publicada en 1952. Es hermosa. A mi, me encantó. Me hubiese gustado verla en una puesta en escena. Se vería así:
Haré un plagio de la gran Wikipedia, ya que me da un poco de pereza escribir un pequeño resumen de la obra:
"La obra se divide en dos actos, y en ambos aparecen dos vagabundos llamados Vladimir y Estragon que esperan en vano junto a un camino a un tal Godot, con quien (quizás) tienen alguna cita. El público nunca llega a saber quién es Godot, o qué tipo de asunto han de tratar con él. En cada acto, aparecen el cruel Pozzo y su esclavo Lucky (en inglés, afortunado), seguidos de un muchacho que hace llegar el mensaje a Vladimir y Estragon de que Godot no vendrá hoy, "pero mañana seguro que sí"."
Veamos, era verano del 2012 y aún no acababa el mundo, asi que en mi clase de teatro me dijeron que mi examen final sería hacer una puesta de escena de Esperando a Godot para un público limeño contemporáneo. Ayer, rebuscando entre mis cosas, la encontré y me gustó. La dejaré acá. Si alguien quisiera llevarla a cabo y hacer una puesta en escena. Contáctese conmigo, yo me apunto, pero si me entero que ha sido plagiada, los demandaré y me volveré más millonaria que los vendedores de libros de autoayuda.
Pero antes: ¿qué es Godot? es un mito? una utopía? un personaje? un símbolo? una ideología? un sistema? un acontecimiento? una religión? No lo sé, pero acá va mi interpretación. Y justificación (ahí si me afané). Aquí va:
1. Proponga una escenografía y un vestuario
para un montaje contemporáneo del inicio de Esperando a Godot. Justifique su
respuesta.
Dos grandes
proyectos de la humanidad son el cristianismo y el marxismo. En los años 1970,
estuvieron presentes en el contexto peruano, donde una facción de la Iglesia
asumió una postura política de izquierda, apoyando la revolución de las
F.F.A.A, que buscaba lograr un cambio en el país. Es por esto que se eligió
trasponer la obra absurdista de Samuel Beckett Esperando a Godot en el contexto peruano en 1970. De esta forma, en
la presente propuesta de puesta en escena para un público limeño contemporáneo,
los personajes principales estarán interpretados por un predicador de la
teología de la liberación y por un cadete militar.
El propósito
del teatro del absurdo europeo es expresar el pesimismo frente al vacío de la
existencia y la falta de comunicación. Por el contrario, el teatro
latinoamericano es mayormente un reflejo realista de situaciones cotidianas.
Según el especialista en teatro hispanoamericano Howard Quackenbush, “en
Latinoamérica el Teatro del Absurdo refleja la realidad de la existencia”. Este
autor indica que el teatro latinoamericano es político y generalmente retrata
situaciones difíciles vividas por los países. Es por esto, que la puesta en
escena propuesta estará localizada en un terreno baldío de la ciudad de Lima en
el año 1970, época de confianza en el Gobierno Revolucionario de las F.F.A.A,
de clasificación al mundial y de esperanza de progreso.
En la presente
puesta en escena, Vladimir será representado como un joven revolucionario
militar, mientras que Estragón será representado como un joven predicador
cristiano. El ser jóvenes en vez de viejos, ayuda a sostener la idea de que
Godot es una meta o discurso utópico, pues muchos jóvenes afirman su identidad
usando referentes ideológicos. Godot vendría a ser en esta puesta en escena, la
ilusión, un espejismo que nos mantiene viviendo como zombis, como todo el resto
de “humanos” en el escenario, representados por maniquíes de color hueso sin
expresión en posición de transeúntes en el espacio, sin saber a dónde van, dirigiéndose hacia adelante
(¿Cómo el Perú?).
Para cada personaje
Godot es algo distinto, pero siempre es una promesa con relación al proyecto
del progreso del país. Siguiendo la frase kierkegaardiana “La verdad es
subjetividad”, se podría decir que Godot también lo es: Todos esperamos a Godot
como todos esperamos la verdad; pero la esperamos según la concepción subjetiva
de la persona. Es ella a la cual nos aferramos como afirmación de nuestras
vidas.
El
superobjetivo de la presente puesta en escena vendría a ser transmitir lo
trágico, angustioso y desesperanzado de la situación humana (y más aún,
peruana) a través de una actitud cómica como respuesta posmoderna indiferente hacia “la era del
vacío” en la que estamos, según Lipovetsky.
Es por esto que ya no esperamos al mismo Godot que antes. Éste, quien
representa el sentido de la existencia, en la época posmoderna vendría a ser el
goce o placer, en contraposición al Godot romántico de los grandes discursos
como el cristianismo y el marxismo. El fin de la puesta en escena propuesta
será la asimilación del público de la actitud moderna basada en Godots ideologizados y esperanzadores,
por una nueva actitud posmoderna que se ríe del vacío de la condición humana.
En caracteres generales, la puesta en escena utilizaría un código burlesco (que
dé la sensación de risa al público, recordando un poco al circo y el music
hall, los orígenes del teatro del absurdo), para que se identifiquen con los
personajes de la obra que trasmiten el sinsentido de la condición humana, pero
a través de la comedia, se den cuenta que esta situación no les afecta, como sí
lo hace a los modernos Vladimir y Estragón.
Según la
Poética de Aristóteles, la trama es el principio dinámico fundamental que les
da a la obra su forma. Como es predecible, en una obra absurda también
denominada “anti-teatro”, la trama se reduce. Entonces, si no hay mucho
contenido ¿qué explotar? Como dice el filósofo Mc Luhan, la forma es el
contenido. Esslin sostiene la misma idea, mencionando que el significado de la
obra artística “está indisolublemente ligado al modo en que se dice”. Es por
esto que en la puesta en escena se usarán estímulos visuales y sonoros que
ayudarán a transmitir simbolismos, fomentando que el público viva la
experiencia de la obra.
La puesta en
escena se realizará en un escenario amplio, para evocar la sensación de
inmensidad del espacio y tiempo. Esto dará sensación de
estatismo y de soledad. La escenografía de la obra será minimalista, sobre el escenario
solo se encontrará un televisor antiguo con la imagen del árbol y, alrededor, los
maniquíes de color hueso ya mencionados. Los personajes “romperán” la cuarta
pared, para causar la sensación de cercanía física con el público.
Vladimir será
interpretado por un hombre joven de aproximadamente 20 años, flaco y alto.
Usará un uniforme azulino plomizo (que consiste en un pantalón y una polaca con
4 botones dorados con alitas en las mangas y con una flor de lis en ambas y con
galones metálicos sobre el hombro). Además usará una cristina, pues
representará a un cadete de la Fuerza Aérea. Vladimir es un personaje práctico,
líder y consciente. En la obra de Beckett, Vladimir es gordo y Estragón flaco,
pero en este caso se han invertido las características, así será más absurdo y
extraño cuando al momento de suicidarse, se exprese que Estragón pesa menos que
Vladimir, pues el público notará que no es así.
Por el
contrario, Estragón estará interpretado por una actriz de contextura gruesa, no
muy alta y maquillada como hombre. Este contraste de género en los actos evidenciará
el juego de la pareja de opuestos que representan así a todo el conjunto de
hombres y mujeres peruanos. El recurso de situar a dos opuestos en una escena
acentúa las características de cada uno. Se eligió que Estragón sea un
predicador cristiano debido que en los
70s, la teología de la liberación tenía una presencia importante en la sociedad
peruana. La actriz usará ropa de colores tierra: una camisa, un chaleco de lana
de alpaca con algunos diseños andinos y un pantalón de vestir. Tendrá una cruz
grande de madera colgada en el cuello y una Biblia en la mano. Como menciona
Christopher Innes, no podrá considerarse accidental que el diálogo esté lleno
de fragmentarias alusiones bíblicas.
Para recalcar
lo absurdo, la confusión, las limitaciones del lenguaje, el sinsentido, pero al
mismo tiempo transmitir imágenes poéticas se utilizará la composición llamada Scherzo del francés creador de la música
concreta, Pierre Shaeffer. Esta música, a partir de dispositivos que
descontextualizan sonidos cotidianos, consiste en crear nuevos sonidos.
Inclusive se utilizan fragmentos de grabaciones de conversaciones, pero no se
entiende nada de lo que hablan. Esto ayudará a mostrar el desvirtuamiento del
lenguaje, a transmitir una atmósfera de extrañeza y sinsentido pero a partir de
sonidos cotidianos. Esta canción estará reproducida en algunos fragmentos de la
obra, pero en la mayoría de la puesta en escena, se reproducirá la composición
posmoderna 4’ 33’’ de John Cage, la cual es puro silencio.
El árbol es un
elemento importante en la obra, debido a que es constante en los dos actos, al
inicio pelado y luego con hojas. En el caso de esta puesta en escena, el árbol visualizado
por el público será una imagen transmitida por un televisor grande, de los años
60’s, con antenas y de color negro. La imagen estará en blanco y negro y mostrará
un árbol de la quina, (tradicional árbol peruano) casi sin hojas. Este árbol es
significativo porque se encuentra en el escudo de la bandera del Perú y
representa la riqueza vegetal del país, sin embargo, se encuentra en peligro de
extinción. Por esto será transmitido por la televisión, ya que está en peligro
y probablemente deje de existir, simbolizando la figura de la esperanza y el
miedo, la incertidumbre. En el segundo acto el árbol aparecerá con hojas y
transmitido a colores. De forma absurda, los personajes hablarán de suicidarse
colgándose de las ramas del árbol, pero éste es solo una imagen, lo cual no les
permitirá hacerlo por más que quisieran.
El elemento de
la televisión es un recurso muy útil, ya
que ayudará a transmitir imágenes que el público reconocerá para que entiendan
el superobjetivo de la obra, sin que éste se explicite. Simulando interferencia
en la televisión o mala señal, en cada momento que los personajes mencionen la
palabra Godot, la imagen del árbol desaparecerá y por unos pocos segundos,
aparecerá una imagen que transmita los ideales o intentos de progreso del país:
Un discurso de Velasco Alvarado, un gol de Perú en el mundial de 1970, Túpac
Amaru II, sindicatos, etc.
Godot, en esta
puesta en escena, estaría siendo interpretado como la ideología subjetiva vinculada
con el mito del progreso del Perú. Por esta razón, la escenografía incluirá al
fondo del escenario, un reloj grande de pared colgado, que avanza normalmente
hasta que cualquier personaje mencione el nombre Godot. En este momento, las
agujas del reloj volverán a marcar las 12 en punto, como mostrando una eterna
vuelta al principio. Este recurso será utilizado para enfatizar la espera,
elemento que mantiene viva la casi inexistente trama y, asimismo, la
distracción temporal de los personajes, la lucha contra el aburrimiento, hasta
la reaparición de Godot en la mente de los mismos. Al igual que este reloj, las
luces buscarán reflejar la distracción de Godot, al ir adoptando una tonalidad
levemente verdosa (un tono verde-pantano), para mostrar la náusea existencial
que se perfila cuando los personajes no tienen en mente a Godot como referente
de sus vidas.
Finalmente, la
cristina de Vladimir y los zapatos de Estragón serían del mismo color azulino,
para resaltar los opuestos. La cristina haría el papel del sombrero de Vladimir.
Es un objeto que simboliza el pensar, ya que Lucky piensa con el mismo y luego
hay un juego de sombreros. En un inicio, el joven que ubica al público pedirá
por favor a las personas que ingresan a la sala, que se quiten el sombrero
(aunque no lo tengan). Para el público, será algo absurdo, pero luego
comprenderán que la puesta en escena el sombrero simboliza la racionalidad. Al
final de la obra, también el presentador expresará su agrado por el hecho de
que el público haya apreciado la composición de Cage sin angustia, pues eso generará
reflexión en el público respecto la actitud posmoderna de indiferencia ante el
vacío. El teatro es un instrumento de instrucción capaz de proporcionarnos
conocimiento y experiencia y de transformar nuestra conciencia, por lo que
involucra no solo la comprensión racional sino también participación emocional,
poniéndonos en un contexto vivencial. Por eso que el recurso del sombrero se
utilizará para expresar a los espectadores que no traten de racionalizar la
obra bajo la lógica estructura dramática aristotélica, sino que vivan la
experiencia de la puesta en escena.

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