viernes, 20 de septiembre de 2013

Pintura...



A ver, para los amantes del arte por arte, acá hay un tema interesante e importante: El arte es un medio. No se me vengan encima, no niego que en muchos casos también sea (o se ha querido que sea) un fin en sí mismo. Pero creo el arte, es un medio para transmitir, criticar, expresar, etc. Unos lo comparan con un lenguaje, algo así como el lenguaje universal del fútbol o similar. Un muchacho de Bangladesh puede llorar con composiciones de Phillip Glass tanto como usted, querido lector.

Hay una gran cantidad de medios e infinitos contenidos posibles para transmitir. Sin embargo, como se discutió ayer en una charla/conversatorio/conferencia sobre ¿qué tiene lugar en el arte hoy?, considero que es muy cierto lo que se señaló: Hay medios que tienen un cliché. Es cierto que en cada medio hay una tradición detrás y en este caso me interesa recalcar el de la pintura. Hace ya unos meses había reflexionado un poco sobre el tema junto con Carlos Andrés Ortega, sobre si se puede hablar de la muerte de la pintura como medio. Por esto, intercalaré fragmentos de mis escritos de ese entonces para ver cómo ha cambiado mi concepción del mismo tema.


El arte vivo es el que está en constante cambio, como una lengua viva frente a una lengua muerta. Hablemos de la pintura: ésta no ha muerto como medio, ya que siempre va a ser un medio de expresar un sinfín de cosas nuevas. Sin embargo, ya no conforma un metarrelato, como señala Arthur Danto.
Creo lo mismo en cierto sentido, ahora estudio griego en la facultad de filosofía y siempre repito: me gusta ese idioma, pero es una lengua muerta: me ayudará a leer los textos de los grandes filósofos griegos, pero nadie me entenderá ni fu ni fa si es que decido visitar Grecia. Podría comunicarme con alguien solo si es que decido jugar la ouija a ver si con suerte me comunico con Aristóteles. Sin embargo, volviendo al tema, es una lengua muerta; muy hermosa pero muerta. Podemos seguir usándola para comunicarnos, pero ¿podrá volverse creativa? ¿explorar sus posibilidades expresivas? Creo que no, porque ya no se habla como sí se habla el castellano, por ejemplo, en donde espontáneamente se van creado nuevos peruanismos constantemente y cada jerga, palabra, frase, lo que sea, nueva, es muestra de que el castellano está vivo. Que hablemos griego antiguo 5 gatos no la revivirá, no la hará estar viva, sin embargo, que la estudiemos nos hace saber que existe, así como una piedra o un hueso de dinosaurio, existe, pero ¿es?


Ahora, volvamos al tema: La pintura es hermosa, pero ¿aún es? ¿está muerta? ¿Cuándo un medio está muerto? Esta es una sugerencia, una curiosidad, así que por favor que no se malinterprete como si estuviese diciendo que la pintura está muerta o debe morir, ya que no creo eso, sino que creo que está en standby, se ha estancado y espero que no sea así por mucho tiempo. El querido amigo Muente me preguntó cuando leyó esto por primera vez: ¿La pintura ha estado muerta antes? Muy buena pregunta,  y creo que ni estuvo muerta antes ni está muerta muerta ahora, sino que está desgastada, en standby, sin nuevas propuestas que haga que vuelva a ser una de las principales cosas que se te viene a la cabeza cuando alguien dice la palabra arte.

Cuando algo vive es cuando propone cosas nuevas, o al menos interesantes (lo cual creo que va de la mano), cuando la gente lo frecuenta, lo busca y el medio busca a la gente, cuando hay comunicación, interés y originalidad. ¿Originalidad en la forma, técnica, materiales, concepto, colores, bla bla bla? Sí, todos valen. Lo que interesa es que haya una propuesta interesante para alguien.
La pintura ha estado siempre asociada dos ideas: la representación mimética y la subjetividad del artista (discursos que tienen como sus paradigmas a Giorgio Vasari y a Clement Greenberg). Pero ¿y ahora qué? Se sigue dando vuelta sobre ellos: Exposiciones donde la gente pinta flores, jardines, ciudades, cielos o, salpica pintura en el lienzo. Son pinturas bonitas, pero solo algunas realmente tienen una nueva propuesta, marcan al espectador. 
 
Acabo de pensar en las figuritas de un álbum...



Al menos en los peruanos, la experiencia de coleccionar un álbum es la siguiente: O te tocan figuritas repetidas, o te tocan figuritas que no tenías pero que son las convencionales, a las que estás acostumbrado, o, te tocan las figuritas especiales de la página del centro.



ESAS. Esas son las que buscas. Esas pueden ser las que buscas por dos cosas:
              a)      Por su forma: o brillan, o tienen formas que no son rectangulares, o son tercera dimensión, etc.
b           b)  Por su contenido: o son los futbolistas más bacanes de todos, o son los pokemones más valiosos, o lo que sea.

Creo que esto es un ejemplo que retrata más o menos lo que quiero mostrar. Hay obras que se repiten, que no son interesantes, que no son nada nuevo, que te son indiferentes. Hay otras, que son buenas, interesantes, provocan emociones, sin embargo, sigues buscando más, algo realmente memorable, que tal vez no te guste a primera vista, pero que te haga dar vueltas en la cabeza, algo que no entiendas pero que te intrigue demasiado, algo que consideres realmente interesante, nuevo en tu experiencia con ese objeto. Esa es una propuesta interesante, según yo lo considero, son las figuritas limitadas, que uno ve pocas veces, pero que uno quiere, que son lo más valioso, memorable e interesante de tu álbum de figuritas Panini.

Antes escribí…
La pintura ya ha sido explorada (y explotada) como medio: ya sea escondiéndose para revelar el contenido (como en una representación figurativa realista, por ejemplo) y, posteriormente, revelándose para reivindicar sus posibilidades de no ser un mero medio, sino más bien un mensaje (como diría Mc Luchan, o como considero que se da en mucha de la pintura del siglo XX)

 Yves Klein, IKB 191 
1962.

Ahora creo algo distinto. Estoy de acuerdo con que la pintura ya ha sido explorada como medio, pero creo que (aunque no lo he sentido mucho, tal vez porque no estoy muy informada de lo que pasa en las grandes exposiciones de pintura en el mundo) aún puede encontrarse nuevas posibilidades expresivas. Y espero eso también, ya que me gusta pintar, a muchos nos gusta pintar, muchos pintamos pero… ¿Qué algo exista significa que algo sea? (esto me hace recordar a la distinción en San Agustín entre existir, ser y pensar y me da ganas de hacer un paralelo jalado de los pelos pensando en que …

Si estos tres verboides se implican el uno en el anterior, entonces la pintura empezó existiendo, siendo un instrumento para de comunicación y registro social, mítico, para evangelizar, siendo encargada por los mecenas, etc. Luego la pintura empezó a no solo existir, sino a ser, a tomar protagonismo, al igual que el artista, a ser por sí misma, independizarse y a pensarse en el artista como genio. En el arte del siglo XX, en las vanguardias, el arte no solo existía y era sino que empezó a pensar, ya que se volvió autoreflexivo y filosófico. Los manifiestos según Danto eran la declamación de una verdad artística para ese grupo determinado de personas, y a lo largo del siglo XX se dio un cuestionamiento al arte del pasado y una búsqueda filosófica sobre el arte en sí mismo.

Pintura rupestre

 Arte paleocristiano

 Miguel Ángel, La creación de Adán
1511

Kazimir Malévich, Cuadrado blanco sobre fondo blanco
1917

Jackson Pollock, Autumn Rhythm (No. 30) 
1957

¿Ahora qué? Creo que la pintura se ha estancado y sigue en la "tradición de la vanguardia".  Antes lo primero que las personas entendían por arte era pintura (lo cual tampoco es del todo bueno, ya que la  música, literatura, teatro, etc. son arte también), sin embargo, considero que actualmente otros medios nuevos de hacer arte han cobrado más protagonismo e ineterés, lo cual es bueno, pero que grita con urgencia a la pintura volver a manifestarse. Artistas como Hopper pintan escenas de ciudades de forma mimética, mientras que la mayoría de los contemporáneos prefiere expresar su subjetividad a través de los trazos libres. Ahora, la pintura existe, pero… ¿es y piensa? Considero que el hecho que se siga haciendo pintura muestra que es un medio maravilloso para transmitir nuevas cosas. No se está diciendo que no se permita más la exploración de las posibilidades expresivas de tanto la forma como el contenido, sino que da la impresión de que las vanguardias ya plantearon esa pregunta y que nuevos experimentos así con el fin de indagar por la autoconsciencia y la esencia del arte solo se atascan más en la paradoja de la “tradición de la vanguardia” en la que estamos, donde la innovación y se convierte en un valor reciclados y por lo tanto obsoleto. La pintura existe y existirá, sin embargo, urge una respuesta de ¿hacia dónde va, hacia dónde se dirige, qué propone? Y no una respuesta cargada de argumentos (porque esas solo se darán en el futuro cuando críticos de arte categorizen el arte atual bajo un concepto nuevo y puedan describir todas sus características); sino que se dé libremente a través del tiempo y argumente a través de obras que permitan que la pintura se renueve y que por el contrario, no la desconecten, pues por ahora parece que está en estado vegetativo.  


Hopper, Nightawks
1942

viernes, 6 de septiembre de 2013

Cuestión de perspectiva... Y selección natural


La Venus del Paleolítico







La Venus del siglo XXI






La magia del arte

Mi problema con el arte es que el arte mismo es un problema. Es un problema porque es difícil (sino imposible) definirlo, porque es concreto pero abstracto, porque no hay paradigmas concretos, porque es un mundo de coleccionistas y críticos, porque los que consumen arte son los mismos que la producen, porque no hay normas universales del gusto, porque no hay buena ni mala música, porque la violencia puede ser arte, porque Ricardo Arjona y Paulo Cohelo se venden a montones, por eso es un problema. Y aún más, porque me gusta el arte y al mismo tiempo me complica. Pero en esa complicación tal vez radica el gusto en desenmarañarlo, en entenderlo o no entenderlo, solo gustar de él, o no gustar de él, o más bien opinar de él, o interpretarlo o criticarlo.



En una clase hace unos días un alumno dijo honestamente que reflexionar sobre el arte le parecía despojar al arte de su magia. Es un punto de vista interesante, pero cuando uno escucha 4'33'' de John Cage sin saber que lo está escuchando, no se da ninguna magia. La magia se da cuando lo intentas descifrar, como un rompecabezas, y encuentras el concepto detrás de la obra. O, la magia se da cuando te gusta mucho el silencio de ese momento, cuando te sientes entre paréntesis, cuando atiendes a los sonidos del ambiente. O, la magia se da cuando reflexionas sobre si el silencio existe realmente y qué relación tiene con el sonido, el ruido y el tiempo...



O, la magia se da cuando detestas esa obra, detestas a ese compositor, te parece un payaso, ¿qué rayos compone una obra en silencio? Sí, ahi también se da la magia. Creo que el único momento cuando no se da la magia es cuando el arte te es indiferente. 

Si el arte se da y no te das cuenta, no ha sido arte para ti. De cierta forma, es el receptor en quien se consuma la obra de arte (y no digo que el artista mismo no pueda ser a la vez productor y receptor se su propia obra, es más, este desdoblamiento es perfectamente posible). Lo que digo es que una obra de arte tiene que ser arte para alguien, sino no es arte. Tal vez paresca un poco escéptico, pero a veces considero que la belleza o fealdad es algo que se aprecia, no es algo inherente a un objeto. La belleza es para uno, no es en sí una cualidad del objeto, y esta percepción se configura según las características de la vida de la persona, de su lenguaje, de su forma de vida (si nos ponemos wittgensteinianos o como se escriba).

Por otro lado,a partir de fines del siglo XIX e inicios del siglo XX se empieza a dejar atrás el paradigma representacional mimético y el arte adquiere nuevos caracteres.En ese contexto histórico, los artistas ya habían dominado la técnica de la imitación de la realidad y el impacto del nacimiento de la fotografía del siglo XIX los había puesto en una situación difícil: el contenido de sus obras nunca podría reflejar la realidad de forma más exacta que las fotografías. A partir de este impacto, paralelo al surgimiento del impresionismo, el arte empieza a embarcarse  en una búsqueda de reinvención, de romper con el realismo tradicional. Los artistas impresionistas de fines del siglo XIX ya no representaban lo que veían de forma mimética, sino plasmaban lo que sentían en el lienzo, trasmitiendo su impresión subjetiva. El arte impresionista influyó en las vanguardias artísticas que surgieron en el siglo XX con una actitud de confrontación con la tradición que buscaba la innovación, experimentación y libertad en el campo artístico. 

Esta ruptura con la tradición se evidencia en sus manifiestos, donde las distintas vanguardias rechazaron el paradigma representacional mimético (donde el contenido explícito era una mímesis del mundo y su intención artística era representarlo), resaltando la predominancia de la idea detrás de su arte.El arte moderno es un periodo innovador, ya que la creatividad se centra en el cómo más que en el qué, lo cual abre el campo de posibilidades antes restringido meramente a la mímesis de lo real. Este cambio del contenido a la forma está estrechamente vinculado con una desconfianza frente al paradigma representacional del lenguaje. Danto menciona en su libro sobre el fin del arte: “Las artes realistas y naturalistas tuvieron que disimular el medio, usando el arte para ocultar el arte. El modernismo usó el arte para llamar la atención sobre el arte” . De esta manera recalca que en arte del siglo XX se introdujo la filosofía como una indagación sobre el arte en la misma producción artística, puesto que solo a partir de la ruptura del paradigma del arte tradicional que instauró el movimiento dadaísta, se pudo empezar a pensar en el arte de una manera filosófica. 

Manifiesto dadaísta de 1918


Entonces, con el dadaísmo empieza a asomarse el arte conceptual. Los ready-mades de Duchamp (sí, ese inodoro que es más conocido que ustes y yo, estimado lector, aceptémoslo) cuestionaban la definición de arte, permiten su liberación y recién a partir de este impacto se pudo desarrollar un arte de carácter filosófico y donde prevalece la idea detrás de la obra más que su contenido explícito. El arte del siglo XX es en gran parte conceptual. El problema es que estamos en el siglo XXI y seguimos en las mismas, buscando ser vanguardistas: se ha instaurado la tradición de la vanguardia (1). La innovación es un cuento viejo, la tradición, por definición, lo es más. ¿Hacia dónde vamos? 


 Vir heroicus sublimis - Barnett Newman



Saturno Devorando a sus Hijos - Francisco de Goya


El David - Miguel Ángel

Volviendo así al tema de la magia: La magia se da ya no cuando una obra de arte es bella. La belleza ya no está de moda. Ahora (y desde hace un muy buen tiempo) imperan nuevas estéticas. Desde los griegos con el querido Longino aparece el concepto de lo sublime. Luego llega Burke y escribe Sobre lo Bello y lo Sublime, dándole una descripción a lo sublime mucho más fisiológica en tanto sus efectos. Kant hace mucho más popular el término y bueno, ya se volvió mainstream. Pero luego, aparecen nuevas estéticas: de lo grotesco, de lo feo, etc. Entonces la magia del arte perdura, ya no dices ¡Qué bello y musculoso El David! Sino que dices ¡Qué sublime este cuadro rojo gigante, siento que me absorbe! O, también puedes decir qué feo este cuadro de Saturno, es muy violento. Pero dices algo. Si el arte se te cruza y no dices nada, y no te das cuenta de su presencia, no te provoca ni horror, ni alegría ni espanto, ni nada, entonces te es indiferente. Y así, es cuando muere lentamente.

Pero las obras como la caja de Brillo de Warhol no mueren lentamente, porque tú la miras cuando vas al Museo, porque el Museo la coloca como arte y así el pop art recalca a este objeto cotidiano que también podrías encontrar en Wall Mart. Pero en Wall Mart o te es indiferente, o lo compras porque le gusta a tu hermana (es decir, es funcional), pero no por sí mismo, por su cualidad estética. Arthur Danto habla de este ejemplo genial (y le dedica gran parte de su obra) en "La Transfiguración del Lugar Común".


Ahora, ¿esto es arte? ...
Es un clip rojo. Si lo veo en mi mesa me es indiferente. Si lo uso, atiendo no al clip, sino a su función: que anexe bien papeles. Es un gran invento, en realidad, deberíamos dedicarle un día de conmemoración. Pero no. En realidad es un simple clip. Si Duchamp lo hubiese puesto en una galería, este clip costaría más que todos los esclavos que se venden a escondidas en la Deep Web. Sería un objeto de culto. Es cierto que adquiere un valor importante porque está situado como arte en un contexto particular donde el arte cambia radicalmente. Pero, lo que quiero recalcar, es que más que un atributo que haga arte al objeto en sí, lo que le permite ser arte en potencia es la posibilidad de ser atendido de una forma estética: Y la Galería le da esta posibilidad: La atención. Le ponen luces alrededor y ponen a nuestro amigo clip en un pedestal. Si viene un filósofo o teórico (o en realidad puede ser cualquiera con buen floro) y le mete unos párrafos de floro incluso es mejor. Pero cuando viene este factor, el clip ya no pasa a ser el foco de atención en sí, sino su concepto detrás, la metáfora. Sin embargo, he hablado bastante de este clip y ya me he cansado. Pero lo atendí por un rato, lo elegí como ejemplo y me pareció curioso, un poco incómoda su posición, siento que está contorsionado, que siempre está tenso, bajo presión, y es débil en verdad, es delgado y pequeño. Lo atendí: bacán, me provocó una reflexión. 

... Ahora tal vez acabo de comprender por qué en medio de un parque en San Borja (creo) hay una escultura de un clip rojo gigante...

Bueno, se me ocurre que esto se vincula también con lo que dijo el tío Coco durante el almuerzo: "la obra de arte o me gusta o no me gusta". Sí, pero la notas, porque está ahi, porque es arte y puedes generar una crítica a partir de experimentarla: ya sea captando su significado conceptual oculto a través de tus grandes conocimientos,  sintiendo un remolino en la barriga, recordando alguna imagen de tu infancia o experiencia pasada interesante, proyectándote hacia el futuro, entre otros, la experimentas, porque sabes que es algo experimentable, percibible, algo que aparece, que acontece y tú estás atento al juego de apariciones (2). Sea que aparezca un rectángulo y finalmente no lo era, o sea que sí lo es, uno atiende a lo que aparece y trata de desvelarlo, no necesariamente entendiéndolo, sino percibiéndolo y experimentando su presente.


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(1) Este término no es mío. Lo he escuchado varias veces de varias personas en varios contextos, pero no sé de quién proviene. En todo caso es muy bueno y expreso abiertamente que no es mío. 
(2) No he leído aún el libro de Martin Seel "La estética del aparecer" pero lo he ojeado y si al leerlo encuentro un mejor desarrollo de este punto, lo publicaré.
 


domingo, 1 de septiembre de 2013

El tío Coco

El tío Coco sabe de arte. El tío Coco ha ido al MOMA. Yo no he ido. Pero el tío Coco me cuenta.

Hace poco hubo un almuerzo familiar y, me senté al lado del tío Coco. Empezamos a hablar de arte.

Strike 1: El tío Coco me dijo: "a mi o me gusta la obra o no me gusta".

Strike 2: Luego me dijo: "para mi, el arte es lo que transmite algo, lo que expresa alguna emoción, sea alegría o horripilancia". Y entonces empezamos a hablar de cómo El Grito de Munch NO es bonito, pero es una obra que transmite angustia.

Strike 3: Cuando le pregunté sobre el arte conceptual, me dijo: "el arte que necesita de explicación no me agrada, es como un chiste, si te lo explican o necesitan justificar su estatus de arte, es como si te explicaran el chiste, entonces no es chistoso".