viernes, 3 de enero de 2014

Mi problema con la poesía

La poesía me gusta, pero no la llego a comprender del todo.

A veces pienso que no se tiene que comprender, que uno tiene que dejarse llevar por las palabras que te mecen y te hacen sentir una musicalidad hermosa. Puedes estar leyendo un poema en italiano o en griego antiguo, pero aunque no entiendas ni michi, el sonido de las palabras te lleva... Escuchemos este de la gran poetisa Safo de Lesbos en nada más y nada menos que en la glota heleniké (lengua griega... antigua)



A veces pienso que uno "comprende" la poesía en el sentido que la interioriza, la hace suya, la relaciona con su vida, se libera la cadena de asociaciones y vuela alto: "Este poema es para mí". Es como tener un amigo imaginario pero cuando eres mayor: el poema (así como la música) te entiende, te comprende, es identificas y se vuelve una especie de "amigo", tal  vez una compañía o un consuelo, aunque realmente no tengas idea del "verdadero" sentido del poema, para el poeta y mientras él está escribiendo sobre la guerra de Vietnam, tú te sientas identificada y acompañada ya que describe perfectamente cómo te sientes cuando tu enamorado te terminó. Pero, no hay reglas: A veces no sé qué es lo que dice la canción y me hace sentir bien. Yo puedo escuchar Silvio Rodriguez y pensar en capitalismo: nadie me dice qué hacer cuando escucho tal o cuál cosa, en eso está la libertad. Las metáforas, las puedo interpretar como literales, las referencias las puedo asociar a elementos ajenos al poema o canción, pero cercanos en mi vida... en fin, uno es artista tamnbién en su interpretación, pues creo que en la recepción de la obra está el hecho de que sea arte (al menos para ti)



Sí... subjetivisimo al mango. Iba a poner otro párrafo señalando que a veces pienso que uno debe comprender el poema, pero no. No debe, mas sí puede. Esta canción que he puesto de Silvio es hermosa: En su descripción se señala que está "dedicado a los pescadores de un barco con este nombre en el que estuvo trabajando de 1969 a 1970. Sin embargo, el tema Playa Girón tiene doble sentido, se refiere tanto al barco, como a la batalla ganada por el ejército cubano en Playa Girón a los invasores 'yanquis'"

Bueno, pero si en un momento yo vivía en un Jirón cerca de una playa y tenía amigos poetas y sentía que esa canción estuvo escrita para mí... ¿Está mal? ¿Me equivoqué? Creo que el arte es tal en tanto tenga sentido para el receptor, pues si debe tener un sentido objetivo e inmutable, solo los intelectuales que conocen la historia de Cuba podrían comprender y gustar de la canción. Pero en realidad, me puede gustar esta canción de tintes rojos y ser el Tío Sam. No tiene que haber una coherencia de corte racionalista, el gusto es libre y por eso nos gusta el gusto.

Pero, volviendo a mi problema con la poesía… Es el siguiente. No entiendo todas las referencias, las metáforas, los simbolismos, y me siento un fracaso. No entiendo las palabras rimbombantes que deben resonar  en mí. A veces simplemente son palabras y no encuentro el sentido. Y a veces son construcciones conceptuales tan largas y complejas, que me distraigo, pierdo el hilo, o solo quiero que termine. Este es el núcleo del problema:

Soy ansiosa: veo una película, pero pienso en qué comeré al salir, en qué tengo que hacer mañana, y golpeo mi pie contra el piso como marcando el pulso de una canción inexistente en el soundtrack de mi vida.

Entonces, al igual que eso, leo un poema, y si es muy largo, ya deseo que termine para quedarme con el saborcito de haberlo leído y sentir escalofríos. Pero cuando lo termino, me dí cuenta que las palabras pasaron por mis sentidos sin ningún sentido. Pude haberle dado un sentido propio al  seguir el hilo del poema, puede haber descifrado qué era lo que quería decir el autor, pude simplemente haber leído el poema en voz alta y escuchar las palabras y disfrutar cada fonema bien (o mal) pronunciado, o simplemente pude haber mirado la configuración textual del poema y admirarme por cómo estaba estructurado físicamente.

(Acá, 5 metros de poemas: Oquendo de Amat)




Pude, pero no. Mi ansiedad me ganó y quise terminar de leerlo. Y, por eso. No sentí nada.

Si alguien tiene alguna ayuda, me avisa, porque mi unicornio azul se me perdió y debo ir a buscarlo. Pero antes, leeré un haikú, para ir sin apuro: Este es uno que particularmente me gusta:

Orgasmo

¿Me dejará la muerte
gritar
como ahora?

Es de José Watanabe, poeta nikkei peruano. Por eso es un haiku más acriollado, como me gustan (es de esos adjetivos que puedes conseguir en Mistura y serán deliciosos): La verdad es que pondría uno japonés, uno roots, pero no tengo ninguno a la mano, y hasta que no lea los suficientes, no los pondré, pero así, como un haiku libre, se los dejo a ustedes buscar…
Entre las rocas
El río
Susurra

Y el haiku calma mi ansiedad… Esto le escribía a un amigo de literatura:
Me gusta la poesía, pero cuando un poema está muy largo, me desconcentro y ya quiero llegar el final, pero cuando lo hago, le di cuenta que no lo disfruté en cada segundo. El haiku es distinto, porque me deja suspenderme un rato y meterme en el poema que queda ahí, después de terminado… es como si no hubiese apuro de nada, como si se extendiera hasta el momento que uno lo deja ir. Es como si tú escribieras el final, o simplemente, el poema continúa y se mete en tu tiempo, tú lo continúas con esa sensación que te deja.


He ahí mi problema con la poesía.