viernes, 18 de abril de 2014

Perversiones Posmodernas del arte de ahora o "no entiendo cómo te puede parecer bello esto"

-El arte y la belleza (como su valor fundamental) están sufriendo una desacralización estandarizada: y eso es inmoral porque destruye  es un intento de destruir la forma humana, y su vínculo con la divinidad-

Jeje, Marcel Duchamp was here

Esto no es una cita, pero básicamente es una de las opiniones que he escuchado últimamente que me han dado pie para redactar todo esto. Proviene de un video que mencionaré más adelante; un documental llamado Why Beauty Matters: Chequea:


Como sabemos, el arte es una categoría en donde la música está incluida, y, conversando con un filósofo sobre la mercantilización de la múisca, yo, personalmente llegué a la siguiente conclusión, (y es mi opinión -mía de mí-): 
La música no se ha pervertido: ha cambiado. ¿por qué no perderle el miedo al cambio? La verdad, el cuento del progreso me cae pesado (sí, tal vez soy muy posmoderna para mi abuelo), pero creo que en el arte no se puede hablar de un progreso. Parecería algo así como las etapas del hombre de Comte: pero no, no lo creo. En todo caso, a quién defiende eso… ¿en qué se basa? ¿Mejoramiento en la técnica? ¿Mejoramiento en la mímesis? Ya nadie quiere eso, las cámaras ya obtuvieron la victoria (tal vez eterna). Creo que el espíritu lúdico es lo que (para no hablar de progreso), permite que el arte siga a flote. Si la historia del arte se ve en términos de progreso… entonces, ¿en qué estamos ahora? ¿ya hemos llegado a lo más alto?
El arte no debe tomarse tan en serio: Si quieres tomártelo en serio, bueno coleccionista, para que tu colección no pare en el año 1874, puedes comprar la “Mierda de artista”, obra de Piero Manzoni , tal vez la actualizaría un poco. Y ni tanto, estamos en el 2014. (Pero ese es otro problema)…


Piero Manzoni - Merda d'artiste 1961


Pierre Shaeffer no pensó en hacer LA MÚSICA que exprese la belleza de la divinidad cuando empezó a recortar pedazos de cintas magnéticas y pegarlos como un collage. Kurt Switchers no estaba buscando hacer EL POEMA cuando empezó a balbucear su Ursonate. De ahí es donde salen las vanguardias: experimentación, juego, interacción, dinamismo, sorpresa.

John Cage 
(Partitura)


Y es que antes, el arte podía ser visto como un paréntesis de la vida: había una separación entre la obra y el espectador. A veces incluso resultaba ser una zona de confort para los coleccionistas: el arte es otro mundo, refleja: bla bla bla (discursos donde resuenan palabras gastadas como emoción, divinidad, espíritu, inspiración, belleza). Sin embargo, ahora el arte es más parecido a la vida ¿y la vida también es más parecida al arte? (serán los espectáculos, videojuegos, publicidad, moda, formas de arte inmersas en la vida cotidiana? Creo que sí).



Duane Hanson - Young Shopper 1973
(esta se parece a mi tía)

Pero justo cuando el arte se mimetiza con la vida, empiezan las críticas que puristas del arte: “se está pervirtiendo”, “hay una crisis de lo bello”, “los hombres estamos perdiendo el sentido de la vida”. Hace poco (en realidad, hace unos minutos, bastante inspiradores, ya que me hicieron vomitar esto), vi un documental de Roger Scruton llamado: Why beauty matters? Me gustó, pero opino totalmente lo opuesto: Para mí, la belleza no se ha perdido, sino que se ha transformado. No es que los hombres en esta época estamos pervirtiendo el arte y destruyendo la belleza y de esa forma, nuestro sentido de vida. No lo creo, amigo. Se está transformando: la belleza no es una categoría fija, y pronto señalaré por qué sostengo esto. Por mientras, unas palabras de la página Imdb sobre este documental de rating 8.0:

“Contemporary philosopher Roger Scruton presents a fascinating argument for the importance of beauty in our art and in our lives, and explores what truly is and is not beautiful, regardless of its beholder.”



Bueno, para empezar, nadie dice que la belleza no importe: a todos nos gusta ver una bella escena, obra, paisaje, persona, etc. Lo bello sí importa, y aunque es cierto que en el arte plásticono es ahora lo que se espera ver en las galerías,  no comparto que estemos en una crisis donde lo bello se pierde y por eso estamos en decadencia humana, donde el hombre ha perdido aquello que reflejaba su experiencia en el mundo.

No lo creo. No creo que la belleza haya sido el canon en toda la historia del “arte”, si es que entendemos como arte formas de producción estética. Ha habido varios momentos donde la belleza no era el paradigma, por ejemplo, en obras que recalcan lo sublime, lo pintoresco, lo grotesco, obras utilitarias, etc. La belleza no es que haya sido un valor central intocable, vinculado estrechamente con la divinidad (sorry Platón), pero aunque sí fue así por mucho tiempo, no es que el siglo XX sea el lado oscuro de la luna en donde todo cae y empieza el Apocalipsis de la belleza y por ende, del arte. No creo que las cualidades estéticas sean categorías fijas y objetivas: si a mí me parece bonito la música oscura y extraña de Ligeti o me emociona la música impredecible a incómoda de Julia Wolfe, es porque soy una “hija de mi tiempo”: si para mí no es bello lo que los griegos definían como bello, ¿está mal? Lo bello es un concepto que cambia con el tiempo: ni la proporción, ni la luz, ni la simetría son sus sinónimos. No es un concepto fijo. Sin embargo, a veces cuando opino que 4’33’’ de Cage bello: No pues, Alejandra, me estás hueveando, no te hagas la chévere.

Esto es bello para mí...

David Lang "Cheating, 


Entonces, ¿hay solo 1 forma adecuada de entender la música? ¿hay solo un adjetivo posible? ¿Y si digo que es bello y me equivoco? ¿Tas tás por no saber entender y apreciar la música? ¡Ayuda!

Viendo una presentación del String Quartet, me puse a pensar lo siguiente:
Hay 3 formas de “entender” la música en la recepción:
1.       Objetiva: teórico: reconocimiento de elementos musicales (tanto en la forma -disposición-como en el contenido -elementos-)
2.       Subjetiva: vínculo emocional (recepción individual y gusto según aspectos personales identitarios, sociales, etc. => factores fenomenológicos)
3.      Convencional-ficticia:
·         hace de lo subjetivo una falacia intersubjetiva (contextual e impuesta)
·         hace de lo objetivo un garante de la falacia (legitimiza y sustenta la imposición)
·         por ende, genera relaciones de poder que hacen del gusto una división: bueno y malo, pues no solo moldean el “adecuado-entender-el-arte” en los espectadores, sino generan categorías objetivas para cada “ente” artístico como si éstas fuesen intrínsecas a él
·         en consecuencia última, se genera el ámbito de lo que “es arte”, paradigma de recepción, de gusto y creación artística



Es hora de ser consciente que las categorías en el arte son convencionales, y no tienes que modificar tus gustos reggaetoneros para ser parte de la élite: si le caes bien a tu tío Mario escritor pseudo intelectual, no es porque escuchas Beethoven. La música que uno oye, que a uno le gusta no tiene por qué ser juzgada en relación con tu persona: me puede parecer hermosa una canción de King Crimson tanto como de Mozart tanto como de Merzbow.
Pero, así, como un bons track: Si estamos "perdiendo la belleza" -ya no lo VEMOS, ya no lo OÍMOS-… surge la pregunta, ¿cuándo hemos empezado  a perder lo bello en el GUSTO, en el OLFATO, en el TACTO? Mejor dicho ¿qué es lo bello en esos otros sentidos tan relegados de la historia del arte? Si no sabemos cuándo comenzó, tampoco podemos decir que ha terminado. Tal vez las nuevas formas de lo bello de este siglo puedan revalorizar a estos sentidos dejados de lado.





viernes, 3 de enero de 2014

Mi problema con la poesía

La poesía me gusta, pero no la llego a comprender del todo.

A veces pienso que no se tiene que comprender, que uno tiene que dejarse llevar por las palabras que te mecen y te hacen sentir una musicalidad hermosa. Puedes estar leyendo un poema en italiano o en griego antiguo, pero aunque no entiendas ni michi, el sonido de las palabras te lleva... Escuchemos este de la gran poetisa Safo de Lesbos en nada más y nada menos que en la glota heleniké (lengua griega... antigua)



A veces pienso que uno "comprende" la poesía en el sentido que la interioriza, la hace suya, la relaciona con su vida, se libera la cadena de asociaciones y vuela alto: "Este poema es para mí". Es como tener un amigo imaginario pero cuando eres mayor: el poema (así como la música) te entiende, te comprende, es identificas y se vuelve una especie de "amigo", tal  vez una compañía o un consuelo, aunque realmente no tengas idea del "verdadero" sentido del poema, para el poeta y mientras él está escribiendo sobre la guerra de Vietnam, tú te sientas identificada y acompañada ya que describe perfectamente cómo te sientes cuando tu enamorado te terminó. Pero, no hay reglas: A veces no sé qué es lo que dice la canción y me hace sentir bien. Yo puedo escuchar Silvio Rodriguez y pensar en capitalismo: nadie me dice qué hacer cuando escucho tal o cuál cosa, en eso está la libertad. Las metáforas, las puedo interpretar como literales, las referencias las puedo asociar a elementos ajenos al poema o canción, pero cercanos en mi vida... en fin, uno es artista tamnbién en su interpretación, pues creo que en la recepción de la obra está el hecho de que sea arte (al menos para ti)



Sí... subjetivisimo al mango. Iba a poner otro párrafo señalando que a veces pienso que uno debe comprender el poema, pero no. No debe, mas sí puede. Esta canción que he puesto de Silvio es hermosa: En su descripción se señala que está "dedicado a los pescadores de un barco con este nombre en el que estuvo trabajando de 1969 a 1970. Sin embargo, el tema Playa Girón tiene doble sentido, se refiere tanto al barco, como a la batalla ganada por el ejército cubano en Playa Girón a los invasores 'yanquis'"

Bueno, pero si en un momento yo vivía en un Jirón cerca de una playa y tenía amigos poetas y sentía que esa canción estuvo escrita para mí... ¿Está mal? ¿Me equivoqué? Creo que el arte es tal en tanto tenga sentido para el receptor, pues si debe tener un sentido objetivo e inmutable, solo los intelectuales que conocen la historia de Cuba podrían comprender y gustar de la canción. Pero en realidad, me puede gustar esta canción de tintes rojos y ser el Tío Sam. No tiene que haber una coherencia de corte racionalista, el gusto es libre y por eso nos gusta el gusto.

Pero, volviendo a mi problema con la poesía… Es el siguiente. No entiendo todas las referencias, las metáforas, los simbolismos, y me siento un fracaso. No entiendo las palabras rimbombantes que deben resonar  en mí. A veces simplemente son palabras y no encuentro el sentido. Y a veces son construcciones conceptuales tan largas y complejas, que me distraigo, pierdo el hilo, o solo quiero que termine. Este es el núcleo del problema:

Soy ansiosa: veo una película, pero pienso en qué comeré al salir, en qué tengo que hacer mañana, y golpeo mi pie contra el piso como marcando el pulso de una canción inexistente en el soundtrack de mi vida.

Entonces, al igual que eso, leo un poema, y si es muy largo, ya deseo que termine para quedarme con el saborcito de haberlo leído y sentir escalofríos. Pero cuando lo termino, me dí cuenta que las palabras pasaron por mis sentidos sin ningún sentido. Pude haberle dado un sentido propio al  seguir el hilo del poema, puede haber descifrado qué era lo que quería decir el autor, pude simplemente haber leído el poema en voz alta y escuchar las palabras y disfrutar cada fonema bien (o mal) pronunciado, o simplemente pude haber mirado la configuración textual del poema y admirarme por cómo estaba estructurado físicamente.

(Acá, 5 metros de poemas: Oquendo de Amat)




Pude, pero no. Mi ansiedad me ganó y quise terminar de leerlo. Y, por eso. No sentí nada.

Si alguien tiene alguna ayuda, me avisa, porque mi unicornio azul se me perdió y debo ir a buscarlo. Pero antes, leeré un haikú, para ir sin apuro: Este es uno que particularmente me gusta:

Orgasmo

¿Me dejará la muerte
gritar
como ahora?

Es de José Watanabe, poeta nikkei peruano. Por eso es un haiku más acriollado, como me gustan (es de esos adjetivos que puedes conseguir en Mistura y serán deliciosos): La verdad es que pondría uno japonés, uno roots, pero no tengo ninguno a la mano, y hasta que no lea los suficientes, no los pondré, pero así, como un haiku libre, se los dejo a ustedes buscar…
Entre las rocas
El río
Susurra

Y el haiku calma mi ansiedad… Esto le escribía a un amigo de literatura:
Me gusta la poesía, pero cuando un poema está muy largo, me desconcentro y ya quiero llegar el final, pero cuando lo hago, le di cuenta que no lo disfruté en cada segundo. El haiku es distinto, porque me deja suspenderme un rato y meterme en el poema que queda ahí, después de terminado… es como si no hubiese apuro de nada, como si se extendiera hasta el momento que uno lo deja ir. Es como si tú escribieras el final, o simplemente, el poema continúa y se mete en tu tiempo, tú lo continúas con esa sensación que te deja.


He ahí mi problema con la poesía.