La primera cosa que tenemos que establecer es que para que algo sea un error, debe haber algo correcto. Es un término que requiere de su opuesto para existir como tal: así como la sombra necesita a la luz, y el derecho necesita un revés.
Según Wikipedia, mi fuente favorita, un glitch es una “Undesired transition that occurs before the signal settles to its intended value” que ocurre en los medios electrónicos. ¿Los glitches sólo ocurren en los ese tipo de medios? ¿Qué diferencia un error de un glitch? El glitch es un impulso eléctrico de pequeña duración que resulta indeseable para el desarrollo de la fuente digital o electrónica que lo emite. Son errores del software que se pueden dar tanto en computadoras como en juegos de video, televisión, aparatos o dispositivos electrónicos.
A inicios del siglo XX ocurrió un drástico cambio en todas las vertientes del arte. Como señala Kim Cascone, en un artículo que citaré muchas veces en esta reflexión, el futurista italiano Luigi Russolo empezó a glorificar a los ruidos de las máquinas, la violencia y la rapidez, actitud explicitada en el manifiesto futurista de 1913. Por otro lado, muchos años después, apareció el compositor John Cage, quien empezó a componer con una actitud bastante neodadá, piezas para radios malogradas, "cactus amplificados" y para "pianos preparados". John Cage proponía la indeterminación: el componer bajo métodos aleatorios como el lanzar monedas del libro I Ching para finalmente producir algo como "Music of Changes". Con la influencia de éstos y muchos otros artistas más, como Pierre Schaeffer, Stockhausen, Brian Eno, etc.) surgió entonces a finales de este siglo el “glitch art”, la estetización de errores digitales o análogos.
A pesar de que los glitches en un inicio no fueron considerados estéticos: El error era visto como una falta, equivocación, errata, fallo, asociado a la mentira y falsedad. Sin embargo, luego, al descubrir su valor estético, muchos vieron el glitch no como un imperfecto que surge en el medio de una pieza y que interrumpe su finalidad, sino como la finalidad misma de la obra. Las composiciones de Russolo y las de Cage eran los primeros pasos para la adquisición de una estética del error: la exaltación de la impredictibilidad y del ruido de las máquinas como nada más y nada menos que música.
A pesar de que los glitches en un inicio no fueron considerados estéticos: El error era visto como una falta, equivocación, errata, fallo, asociado a la mentira y falsedad. Sin embargo, luego, al descubrir su valor estético, muchos vieron el glitch no como un imperfecto que surge en el medio de una pieza y que interrumpe su finalidad, sino como la finalidad misma de la obra. Las composiciones de Russolo y las de Cage eran los primeros pasos para la adquisición de una estética del error: la exaltación de la impredictibilidad y del ruido de las máquinas como nada más y nada menos que música.
¿Qué diferencias hay entre el glitch y el error?
¿Entonces un error en un papel, elemento que no es un dispositivo electrónico, podría ser un glitch? Considero yo que no. Creo que eso es un error, y claro, la misma actitud frente al glitch y la atención que cobra éste puede ser otorgada al error que hay en un papel: una mancha, un doblés o arruga o un hueco. Pero aunque estas actitudes frente al error se dan en muchos de los músicos experimentales del siglo XX, el glitch art como tal, es intencionado. Sino ¿qué tal si caminando por la Av Brasil, me caigo en frente al destile militar de 28 de julio, soy un glitch entonces? ¿qué tal si me compro un polo Hollister en Gamarra a 5 lucas porque tiene un pequeño hueco, es un glitch?
"“Miro en mi papel”, dice Cage. “Repentinamente observo que la música, toda la música, ya
estaba allí”. El concibió esta conducta que lo habilitaba a deducir los detalles de su música de
los pequeños glitches e imperfecciones que pueden ser vistos en las hojas de papel. Esto
tiene un valor simbólico y práctico; hizo de los rasgos no esperados del papel sus más
significativos – ni siquiera hay un silencio visual."David Revill [1999]
Es curioso, cuando tocaba percusiones en el colegio, en los recitales tenía miedo de equivocarme. Cuando una vez lo hice, recuerdo que solo seguí tocando. Nadie se dio cuenta. Este es un ejemplo típico que no solo pasa con la música (aunque tal vez en la música es más imperceptible, pues al ser más abstracta y al durar un instante, no hay tantos parámetros de lo correcto o incorrecto que un público promedio pueda identificar claramente (1)) sino también en las artes plásticas o la danza, solo por poner ejemplos. Profesoras de danza árabe que se resbalan e improvisan al instante un paso de danza contemporánea (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia), trazos imperfectos en un lienzo que hacen que se vuelva una pintura conceptual en la que su contenido se consuma en la forma asimétrica de los trazos, entre otros deslices. Esos son errores, mas no glitches.
"Son los errores los que guían la evolución; la perfección no ofrece ningún incentivo para el
mejoramiento."
Colson Whitehead [1999]
Otro ejemplo de un error que abrió nuevas posibilidades surgió durante el final de una
grabación de una improvisación de free jazz tribal (Rapa Nui - Homo Sapiens),
en donde accidentalmente golpeé la superficie del bongó con una baqueta
de xilófono. Sonó bien. La baqueta rebotó y creó un efecto
hipnotizante. Lo hice otra vez, y la siguiente improvisación empezó con
ese sonido nuevo, descubierto a partir del error. Todos los humanos nos
equivocamos y muchos errores han sido el origen de descubrimientos
científicos por ejemplo (Fleming es un buen ejemplo de ello, aunque en
realidad no estoy segura), pero por más que suene paradójico y absurdo,
no hay que ser un genio para cometer uno de esos “grandes errores” que
conllevan a un gran avance: el error es una realidad cotidiana. Inclusive no hay que ser un gran artista
conceptual para darse cuenta de la posibilidad estética de los errores
(luego hablaré un poco del flaneur citando una charla a la que asistí
hace poco, muy buena por cierto).
Este sí que es un glitch (y bien perturbante) de Zelda Ocarina of Time:
Tomemos un caso interesante: La música glitch. El glitch encarna la paradoja de la apropiación del error, pero no es un error per se, pues el error se genera deliberadamente. Surge a partir de la exploración de posibilidad sonora que puede tener un error una vez ya cometido: es decir, el nacimiento del glitch no estaba planeado, el glitch en los softwares nació siendo un error. Sin embargo, como muchos errores, son una puerta a nuevas posibilidades expresivas, por lo que se vuelven interesantes para explorar en una época de curiosidad (y necesidad vanguardista) por nuevos medios; un sonido “innovador” se legitima de esa forma como música. Luego de ser legitimado, el error se empieza a buscar como tal, es decir, empieza a encarnar una paradoja ontológica: hay una búsqueda intencionada del error.
El error puede abrir muchas puertas. El glitch en la música es solo un ejemplo. Kim Casone escribe un excelente artículo sobre este tema y señalalo siguiente que ayuda a contextualizar:
"El género glitch arribó a espaldas del movimiento de la electrónica, un término paraguas en lugar de alternativo, y que ha sido un término relacionado con la música electrónica de baile [incluye house, techno, electro, drum’n’bass, ambient] que se ha puesto de moda en los últimos cinco año. (…) Desde mediados de los ’90 en adelante, la estética de los errores de lectura digital [glitch] apareció en varios subgéneros, incluyendo drum’n’bass, drill’n’bass y trip-hop. Artistas como Aphex Twin, LTJ Bukem, Omni Trio, Wagon Christ y Goldie estaban experimentando con toda clase de manipulaciones en el área digital."Kim Cascone
Pero, como se mencionó anteriormente, el error surge en contraste con lo “correcto”. El error, de esta forma, no puede darse en una creación artística si no hay un ordenamiento o disposición de los elementos preestablecida y un método de proceder. Aunque lo que salga de la obra (imaginemos una pieza de John Cage) sea indeterminado, el método que se utiliza para que resulte aquello (el lanzar monedas del I Ching que decidan el destino de la obra) es determinado: el azar mismo es indeterminación. No obstante, si nos ponemos matemáticos, lanzar monedas siempre contempla una serie de posibilidades limitadas de combinación (solo basta con sufrir un curso de estadística para saberlo).
El error en sí surge como la falla en un marco lógico racional preestablecido. En las operaciones de azar para componer, no hay error: las cosas se dan como se dan por el método de lanzar monedas, hay impredictibilidad en el resultado, mas no hay indeterminación. Solo sin la posibilidad de método se eliminaría la posibilidad del error, es decir: siempre que hay arte ((hay intención, siempre que hay intención))(2) hay método de proceder, siempre que hay método de proceder hay posibilidad de error. En conclusión, en el arte siempre hay posibilidad de error: Ahora, lo que hace el glitch es estetizar lo no-planeado: estetizar el error y convertirlo en arte, en una realidad positiva y no una mera “falta de” precisión o un fallo.
El error requiere de una lógica, de un orden, de un modo correcto. Pero ¿qué es lo correcto? Este término es difícil de definir, ya que no hay un “correcto” universal, sino que la concepción de lo correcto se configura en la mente del artista antes de hacer su obra: hay una preconcepción de la obra, a la que el artista se va a ceñir, hay una búsqueda de expresión (aunque se busque expresar la no-expresión) de algo a través de el contenido y la forma. Por ejemplo: en el caso de obras realistas, el objetivo es la representación mimética de un modelo. En ellas, naturalmente, predomina un carácter mimético, la preconcepción de la obra que tiene el artista, su objetivo es claro: el modelo imitado. El error en la obra se da en tanto hay un desfase entre la adecuación a la obra preconcebida del artista y la obra concreta ya producida. En este caso se estaría afirmando que un error existe solo cuando hay un desfase entre el contenido “ideal de la obra en la subjetividad del artista” y la obra elaborada. Sin embargo el error también puede darse en obras centradas en la forma de presentar el contenido. Cuando el error se da en la forma, se interrumpe con el objetivo de transmitir a partir de la forma: el mensaje se consuma en la forma. El objetivo puede ser tanto cumplir una nueva metodología experimental, como el Music of Changes de John Cage, que fue compuesto usando un método determinado preconcebido formalmente, pero obteniendo resultados aleatorios. No obstante, su metodología fue pensada, según un objetivo formal, por lo que en su resultado no cabía la posibilidad de error siempre y cuando se ciñera a cumplir al pie de la letra su objetivo formal. Cage no se equivoca, la indeterminación de su obra es su objetivo formal.(2.5)
Por otro lado, el objetivo de un artista puede ser evocar o expresar sentimientos determinados, pero esta propuesta no tiene una preconcepción del contenido resultante de su obra, solo tiene una preconcepción formal: un objetivo, una metodología, una forma establecida de transmitir un contenido variable. Hay una distinción entre expresar por medio de la forma y expresar por medio del contenido explícito. ¿Puede una obra expresar por medio de ambos? Sí, pero generalmente (¿o siempre?) predomina alguno: por ejemplo, si lo que se busca expresar es la representación mimética de un paisaje, la forma se subordina al contenido, es decir, se vuelve un mero medio y ya no buscaría por sí misma transmitir algo: se eliminaría, pues el medio concebido como mero medio es un kamikaze del arte: ya que se autoelimina (3) para que el espectador llegue al contenido de la obra. Recién en los últimos siglos se ha dado una nueva valoración del medio, no usado como mero vehículo, sino para llamar la atención del propio medio; como lugar donde el contenido de la obra se consuma: como momento en donde la forma se vuelve el contenido. Sin embargo, el medio y el contenido se mueven en diferentes planos de interpretación, por lo que no siempre hay una subordinación de la forma al contenido, todo depende de cómo es percibida la primacía que uno tenga sobre el otro por el espectador.
En el borrador de esta reflexión escribí: “El error solo puede estar presente cuando no es intencionado, cuando es accidental”, ¿qué pasó? ¿Lo escribí yo o Platón buscando el eidos del error? (4) En el mundo concreto, el error como tal es no intencionado, pero el glitch art ya no es solo “el error” y menos aún encarna la esencia del error. Es la estetización de lo impredecible: es una tendencia post-digital de la música (según Kim Cascone). Como se señala en un video que vi hoy en la mañana: muchos artistas se revuelcan en el lodo del glitch: hacen música con errores intencionados, pero lo interesante de esto es que hay una combinación de la generación del error intencionada del artista, y la repercusión que eso tiene en la máquina: el producto, la obra de arte es una obra de ambos, el artista como persona y el dispositivo electrónico se unifican en una especie de artista-cyborg en donde ambos juegan: uno provoca con un método determinado la falla técnica, y el otro la realiza de forma indeterminada. ¿No parece como si dispositivos electrónicos tuvieran una especie de inteligencia que es finalmente quien produce el arte? Definitivamente ellos no eligen cómo componer el glitch, pero son quienes los producen.
Por otro lado, muchas veces el error es admitido. En el caso del glitch es intencionado, pero en otros casos no lo es (como en un resbalón durante una danza o una línea no premeditada en una obra geométrica) y lo interesante está en que no se percibe como tal. “Me encantó ese paso experimental, arriesgado que diste a la mitad de tu danza” o “Esa línea que atraviesa el lienzo, busca romper la perspectiva, es parte del mensaje del artista de nuevas posibilidades expresivas”. No. Muchas veces esto sucede: el error queda interpretado por lo espectadores como parte intencional de la obra, el error se admite y por lo tanto se elimina como error, pero se concibe como innovación. Este punto se conecta con lo señalado anteriormente: el error es una vía a la innovación y a la exploración de nuevas posibilidades. Los nuevos medios general la posibilidad a los artistas de indagar en los sonidos digitales a un
nivel microscópico y, así, controlarlos y organizarlos.
Sin embargo creo que la mayoría de los que gustan del glitch, saben lo que es el glitch. Es difícil ser un ser humano común y corriente y que sabiendo poco o nada de música concibas el glitch como música, ya que al inicio parece solo ruido. Pero no: es una de las tendencias musicales de la actualidad. Pero sí: creo que hay que acostumbrarse, o saber al menos de qué está pasando con la música (y en general el arte) desde inicios del siglo XX (Schoenberg, Russollo, Schaeffer, Stockhausen, Cage y toda la demás gentita) para tratar de atender de forma distinta a lo que se presenta como un error: o lo glitch que en teoría es organizar sonidos de errores, pero no es un error, es intencionado: es música. Y tampoco resulta tan sorprendente, ya que en realidad tiene un ritmo, es minimalismo electrónico. Ola k ase, soy música o k ase?
Lo que le da un carácter interesante al glitch es su impredictabilidad, la contigencia, la posibilidad abierta. Esta actitud bastante contemporánea (sobre todo en la clase de filosofía contemporánea de Víctor Krebs) es una actitud típica del flaneur. Hace poco fui a unas charlas de un colectivo peruano contemporáneo llamado Ánima Lisa que hizo un proyecto interesante basado en “escribir” o mejor dicho “trazar” la palabra Lima a través del desplazamiento mismo en la ciudad de Lima: Hacer poesía en la ciudad, o hacer de la ciudad, poesía. El punto es que en la última charla de ese día, Rodrigo habló del flaneur, “paseante” en francés que no solo era un tipo cualquiera en jeans que camina por Lima cuidándose de no pisar excremento de algún perro chusco. El flaneur era un tipo literario en la Francia del s. XIX, (si, París, como siempre). Este personaje tenía varios rasgos interesantes, pero lo resaltante era su actitud de explorador, amante de vagar por las calles, abierto a la contingencia. El filósofo Benjamin fue pues, uno de los que recalcó esta figura interesante como una figura de una actitud urbana.
La verdad es que no he leído a Benjamin (más allá de algunas separatas). Pero me causó bastante interés este tema del flaneur, sobre todo por algo que se dijo en la charla: El flaneur se aparta de la predeterminación de la mirada en los determinados contextos. En general, se aparta de la atención a lo “debido”: No mira la pantalla del cine, sino la oscuridad de la sala, los rostros de la gente alrededor (bastante Amelié), el cómo el muchacho de adelante finge bostezar para abrazar a la chica, y como otra gente calla a otra gente que calla a otra gente porque quiere escuchar la película. Otros pueden darle a su actitud un toque más dadaísta y ponerse lúdicos lanzando canchita a los espectadores del frente. La mayoría sin embargo, ve la película (¿dormirse sería una opción alternativa?) y pitean si es que la película se para.
Fui al cine con mi padre hace unos meses y se molestó porque al final de la película, la imagen se congeló y empezaron a salir pixeles de colores en la pantalla. Admito que yo no me reí, ni lo encontré estético (sí pues, soy mainstream, no entiendo este arte posmoderno), pero tampoco me molesté, pues en realidad la película estaba muy mala. Sin embargo, luego, cuando mi padre contaba a sus amigos sobre la película me empecé a imaginar cómo hubiese podido haber terminado. Es cierto, no disfruté el congelamiento de la imagen y los glitches de la reproducción, pero me pareció divertido el imaginar finales posibles (algunos muy descabellados). Si le hubiese dicho a mi padre (que es un poco old school) que ese glitch hubiese podido ser arte, me hubiera mirado extraño o me hubiera dicho que no lo cree (y si se lo hubiese dicho a mi abuelo, hubiera sacado uno de sus libros polvorientos diciéndome lo que es el “arte de verdad”).
Lo entiendo realmente, normalmente no me pondría a mirar una imagen congelada de barras verticales de colores de una televisión donde nada se mueve y suena solo un pitido penetrante. Pero no es el objeto quien tiene el problema, tampoco es la mirada: no hay un problema. “No eres tú, soy yo”, es la actitud que está inmersa en la mirada la que determina si lo contemplado resulta estético para el espectador o no. Atender al contenido explícito de la obra ya pasó de moda, ahora hay que atender a la forma, porque ahí es donde está el contenido.
Pero no, tampoco. Eso pensaba hasta
hace unos días. Hasta que leí un artículo de Kim Cascone:
Ya no es la forma de presentarse (el medio) en donde se consuma el
contenido, sino es la herramienta para generar el medio (¿el medio del
medio?) la que adquiere el papel principal. Prometo que es la última vez que cito a este gran ser:
“El
medio no es más el mensaje en la música glitch: la herramienta se ha convertido
en
el
mensaje. La técnica de exponer las minucias de los errores del DSP y los
artefactos
para
su propio valor sónico, ha ayudado a borrar las fronteras de lo que se
considera
música,
pero también nos ha forzado a examinar con mayor cuidado nuestras
preconcepciones del error y los desperdicios.”
Kim Cascone
Según Tatarkiewicz (lindo apellido), hay un término llamado forma y 5 concepciones distintas de éste:
Forma A: Proporción entre partes, medida, disposición, estructuraForma B: Componentes de las cosas, la contraparte del contenido, del sentido y del significado, el cómo se muestra, modo de expresión,Forma C: Contorno, figura, configuraciónForma D: Substancial, forma aristotélica, eidos, lo que constituye el ser del objeto, lo que le hace ser lo que es, su esenciaForma E: A priori kantiano, propiedad de la mente que nos obliga a experimentar las cosas de un modo, que el sujeto la impone a los objetos (es decir, tiene origen subjetivo)
En este caso, lo que sucede es que en el siglo XX la forma adquiere un papel fundamental en la obra de arte: la forma en el sentido B, es decir, como la contraparte del contenido, del sentido y del significado, el cómo se muestra éste, el modo de expresión en donde, simpáticamente, se consuma el contenido. En el caso del glitch, lo que sucede es que lo que toma protagonismo es el medio mismo del medio, la herramienta que permite que algo se muestre, el cómo funciona lo que genera el cómo se muestra. Y es ahí donde se consuma el contenido, la carnesita de la obra, que, está más que claro, no es un sonido cargado de semanticidad que dice algo importante, sino que su importancia radica en su ser mismo, en su sonar, en su existir y en ¡Carajo, esto es la música de ahora!
Por último, hace unos días tuve una conversación con un querido amigo llamado Alvaro. Le conté de este post y siguiendo con la reflexión, empezamos a contrastar el glitch y la música futurista: Russolo y demás exaltaban la máquina, el ruido, la velocidad, la agresividad y la tecnología... Época de la primera gran guerra, con muchos inventos tecnológicos que prometían mucho. Ahora ya no es así, ya no se exalta la POTENCIALIDAD de la máquina, sino su limitación. Nuestra fe en la tecnología ha tomado otro rumbo. Sabemos que la tecnología es un medio, pero se puede usar de muchas maneras. Y, además, FALLA, al igual que el ser humano que las crea. No somos perfectos y las máquinas tampoco, y esta estetización del error va de la mano con la NO exaltación de la máquina, sino la conciencia de su propia limitación: el glitch. Ya no el ruido todopdoeroso y magnífico del progreso tecnológico, sino la conciencia de la limitación de la máquina como una forma de arte: nuestra finitud, nuestra imperfección, y ¡cómo está de moda este rollo! No es en contra de la tecnología, pero es un reflexionar sobre la tecnología como medio y no como un fin, y darnos cuenta de sus limitaciones y lo estético que puede ser oir fallas en software organizadas en algo como lo que nos presenta Ryoji Ikeda.
Por último, hace unos días tuve una conversación con un querido amigo llamado Alvaro. Le conté de este post y siguiendo con la reflexión, empezamos a contrastar el glitch y la música futurista: Russolo y demás exaltaban la máquina, el ruido, la velocidad, la agresividad y la tecnología... Época de la primera gran guerra, con muchos inventos tecnológicos que prometían mucho. Ahora ya no es así, ya no se exalta la POTENCIALIDAD de la máquina, sino su limitación. Nuestra fe en la tecnología ha tomado otro rumbo. Sabemos que la tecnología es un medio, pero se puede usar de muchas maneras. Y, además, FALLA, al igual que el ser humano que las crea. No somos perfectos y las máquinas tampoco, y esta estetización del error va de la mano con la NO exaltación de la máquina, sino la conciencia de su propia limitación: el glitch. Ya no el ruido todopdoeroso y magnífico del progreso tecnológico, sino la conciencia de la limitación de la máquina como una forma de arte: nuestra finitud, nuestra imperfección, y ¡cómo está de moda este rollo! No es en contra de la tecnología, pero es un reflexionar sobre la tecnología como medio y no como un fin, y darnos cuenta de sus limitaciones y lo estético que puede ser oir fallas en software organizadas en algo como lo que nos presenta Ryoji Ikeda.
Gracias por tu tiempo, querido lector.
¿Quieres convertir tu cara en una imagen Glitch? Prueba con esto:
http://blog.soulwire.co.uk/wp-content/uploads/2010/02/glitchmap.swf
http://blog.soulwire.co.uk/wp-content/uploads/2010/02/glitchmap.swf
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Notas al pie (que no sé cómo ponerlas acá porque al parecer los blogs no tienen ni cabeza ni pies):
(1) Sin embargo, hay errores que sí se dejan notar claramente, como la equivocación una pieza clásica conocida por mucha gente, algún sonido desafinado o el hacer sonar una nota que no era parte de la escala
(2) Pongo doble paréntesis porque quiero señalar que estas premisas aquí no son necesariamente válidas. Sería interesante una reflexión sobre qué tan intencional es el arte. Pero ahora no.
(2.5) Esta nota al pie es una aclaración: Pueden haber infinitos tipos de errores en el arte: tanto en la producción artística, como en la recepción (¿en la interpretación también?). Los errores que se mencionana acá son errores de tipo estructurales (en la dicotomía forma/contenido) generales que pueden surgir en la producción, entre la preconcepción de la obra y la obra luego de su realización.
(2.5) Esta nota al pie es una aclaración: Pueden haber infinitos tipos de errores en el arte: tanto en la producción artística, como en la recepción (¿en la interpretación también?). Los errores que se mencionana acá son errores de tipo estructurales (en la dicotomía forma/contenido) generales que pueden surgir en la producción, entre la preconcepción de la obra y la obra luego de su realización.
(3) No necesariamente el medio se autoelimina, pero sí se subordina. Se utiliza el término autoeliminación además de que suena chévere, porque el relegarse a sí mismo como secundario lo elimina de ser el protagonista de la obra.
(4) Mal ejemplo, eso llevaría a muchas confusiones ¿el error vendría a ser privación de ser? ¿existe un eidos del no-ser? ¿existe un eidos del mal?
(4) Mal ejemplo, eso llevaría a muchas confusiones ¿el error vendría a ser privación de ser? ¿existe un eidos del no-ser? ¿existe un eidos del mal?