-El arte y la belleza (como su valor fundamental) están sufriendo una desacralización estandarizada: y eso es inmoral porque destruye es un intento de destruir la forma humana, y su vínculo con la divinidad-
Esto no es una cita, pero básicamente es una de las opiniones que he escuchado últimamente que me han dado pie para redactar todo esto. Proviene de un video que mencionaré más adelante; un documental llamado Why Beauty Matters: Chequea:
Como sabemos, el arte es una categoría en donde la música está incluida, y, conversando con un filósofo sobre la mercantilización de la múisca, yo, personalmente llegué a la siguiente conclusión, (y es mi opinión -mía de mí-):
La
música no se ha pervertido: ha cambiado. ¿por qué no perderle el miedo al
cambio? La verdad, el cuento del progreso me cae pesado (sí, tal vez soy muy
posmoderna para mi abuelo), pero creo que en el arte no se puede hablar de un
progreso. Parecería algo así como las etapas del hombre de Comte: pero no, no
lo creo. En todo caso, a quién defiende eso… ¿en qué se basa? ¿Mejoramiento en
la técnica? ¿Mejoramiento en la mímesis? Ya nadie quiere eso, las cámaras ya
obtuvieron la victoria (tal vez eterna). Creo que el espíritu lúdico es lo que
(para no hablar de progreso), permite que el arte siga a flote. Si la historia
del arte se ve en términos de progreso… entonces, ¿en qué estamos ahora? ¿ya
hemos llegado a lo más alto?
El
arte no debe tomarse tan en serio: Si quieres tomártelo en serio, bueno
coleccionista, para que tu colección no pare en el año 1874, puedes comprar la
“Mierda de artista”, obra de Piero Manzoni , tal vez la actualizaría un poco. Y
ni tanto, estamos en el 2014. (Pero ese es otro problema)…
Piero Manzoni - Merda d'artiste 1961
Pierre
Shaeffer no pensó en hacer LA MÚSICA que exprese la belleza de la divinidad
cuando empezó a recortar pedazos de cintas magnéticas y pegarlos como un
collage. Kurt Switchers no estaba buscando hacer EL POEMA cuando empezó a
balbucear su Ursonate. De ahí es donde salen las vanguardias: experimentación,
juego, interacción, dinamismo, sorpresa.
John Cage
(Partitura)
Y
es que antes, el arte podía ser visto como un paréntesis de la vida: había una
separación entre la obra y el espectador. A veces incluso resultaba ser una
zona de confort para los coleccionistas: el arte es otro mundo, refleja: bla
bla bla (discursos donde resuenan palabras gastadas como emoción, divinidad,
espíritu, inspiración, belleza). Sin embargo, ahora el arte es más parecido a
la vida ¿y la vida también es más parecida al arte? (serán los espectáculos,
videojuegos, publicidad, moda, formas de arte inmersas en la vida cotidiana?
Creo que sí).
Duane Hanson - Young Shopper 1973
(esta se parece a mi tía)
Pero justo cuando el arte se mimetiza con la vida, empiezan las críticas que puristas del arte: “se está pervirtiendo”, “hay una crisis de lo bello”, “los hombres estamos perdiendo el sentido de la vida”. Hace poco (en realidad, hace unos minutos, bastante inspiradores, ya que me hicieron vomitar esto), vi un documental de Roger Scruton llamado: Why beauty matters? Me gustó, pero opino totalmente lo opuesto: Para mí, la belleza no se ha perdido, sino que se ha transformado. No es que los hombres en esta época estamos pervirtiendo el arte y destruyendo la belleza y de esa forma, nuestro sentido de vida. No lo creo, amigo. Se está transformando: la belleza no es una categoría fija, y pronto señalaré por qué sostengo esto. Por mientras, unas palabras de la página Imdb sobre este documental de rating 8.0:
“Contemporary
philosopher Roger Scruton presents a fascinating argument for the importance of
beauty in our art and in our lives, and explores what truly is and is not
beautiful, regardless of its beholder.”
Bueno,
para empezar, nadie dice que la belleza no importe: a todos nos gusta ver una
bella escena, obra, paisaje, persona, etc. Lo bello sí importa, y aunque es
cierto que en el arte plásticono es ahora lo que se espera ver en las
galerías, no comparto que estemos en una
crisis donde lo bello se pierde y por eso estamos en decadencia humana, donde
el hombre ha perdido aquello que reflejaba su experiencia en el mundo.
No
lo creo. No creo que la belleza haya sido el canon en toda la historia del
“arte”, si es que entendemos como arte formas de producción estética. Ha habido
varios momentos donde la belleza no era el paradigma, por ejemplo, en obras que
recalcan lo sublime, lo pintoresco, lo grotesco, obras utilitarias, etc. La
belleza no es que haya sido un valor central intocable, vinculado estrechamente
con la divinidad (sorry Platón), pero aunque sí fue así por mucho tiempo, no es
que el siglo XX sea el lado oscuro de la luna en donde todo cae y empieza el
Apocalipsis de la belleza y por ende, del arte. No creo que las cualidades
estéticas sean categorías fijas y objetivas: si a mí me parece bonito la música
oscura y extraña de Ligeti o me emociona la música impredecible a incómoda de
Julia Wolfe, es porque soy una “hija de mi tiempo”: si para mí no es bello lo
que los griegos definían como bello, ¿está mal? Lo bello es un concepto que
cambia con el tiempo: ni la proporción, ni la luz, ni la simetría son sus
sinónimos. No es un concepto fijo. Sin embargo, a veces cuando opino que 4’33’’
de Cage bello: No pues, Alejandra, me estás hueveando, no te hagas la chévere.
Esto es bello para mí...
David Lang "Cheating,
Entonces, ¿hay solo 1 forma adecuada de entender la música? ¿hay solo un adjetivo
posible? ¿Y si digo que es bello y me equivoco? ¿Tas tás por no saber entender
y apreciar la música? ¡Ayuda!
Viendo
una presentación del String Quartet, me puse a pensar lo siguiente:
Hay 3 formas de “entender” la música en la recepción:
1.
Objetiva: teórico: reconocimiento de elementos
musicales (tanto en la forma -disposición-como en el contenido -elementos-)
2.
Subjetiva: vínculo emocional (recepción
individual y gusto según aspectos personales identitarios, sociales,
etc. => factores fenomenológicos)
3. Convencional-ficticia:
·
hace de lo subjetivo una falacia intersubjetiva
(contextual e impuesta)
·
hace de lo objetivo un garante de la falacia
(legitimiza y sustenta la imposición)
·
por ende, genera relaciones de poder que hacen
del gusto una división: bueno y malo, pues no solo moldean el
“adecuado-entender-el-arte” en los espectadores, sino generan categorías
objetivas para cada “ente” artístico como si éstas fuesen intrínsecas a él
·
en consecuencia última, se genera el ámbito de
lo que “es arte”, paradigma de recepción, de gusto y creación artística
Es hora de ser consciente que las categorías en el arte son convencionales, y no tienes que modificar tus gustos reggaetoneros para ser parte de la élite: si le caes bien a tu tío Mario escritor pseudo intelectual, no es porque escuchas Beethoven. La música que uno oye, que a uno le gusta no tiene por qué ser juzgada en relación con tu persona: me puede parecer hermosa una canción de King Crimson tanto como de Mozart tanto como de Merzbow.
Pero, así, como un bons track: Si estamos "perdiendo la belleza" -ya no lo VEMOS, ya no lo OÍMOS-… surge la pregunta, ¿cuándo hemos empezado a perder lo bello en el GUSTO, en el OLFATO, en el TACTO? Mejor dicho ¿qué es lo bello en esos otros sentidos tan relegados de la historia del arte? Si no sabemos cuándo comenzó, tampoco podemos decir que ha terminado. Tal vez las nuevas formas de lo bello de este siglo puedan revalorizar a estos sentidos dejados de lado.

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